La candidatura al Ayuntamiento de Querétaro por Morena –que acompañaría a Celia Maya– define el escenario de las elecciones en el municipio de Querétaro, y la de gobernador. En manos de los y las morenas está el triunfo o la derrota, no solo de su candidato o candidata, sino de los demás contendientes al mismo puesto.
La elección del pre o precandidata al municipio de Querétaro resulta en una pulverización de la militancia; Morena estaría dando el triunfo a algún candidato o candidata de los otros partidos.
Me explico, paso a paso.
Paradójicamente, ahora que casi terminó el periodo de precampañas, en Morena destrabaron la convocatoria para candidatos a alcaldes, diputados locales y regidores, y desde la semana pasada empezó el registro en línea, con la consigna de que no habrá actos presenciales.
Los tiempos de la convocatoria los estaban esperando los aspirantes y suspirantes a ediles y diputados locales, así como otros actores morenistas, porque, nos detallan, la tensión anda muy fuerte y de plano quieren reglas claras para saber cómo jugar.
Lo que nos dicen es que el método de selección son encuestas mixtas, así que todos van a participar y nadie se da por descartado.
Se comenta que la decisión está en manos del Consejo Nacional, pero la neta es que se tomará en Palacio Nacional.
En la entidad, para la presidencia municipal de Querétaro se registraron cerca de 10 aspirantes, pero hablaremos solo de 5, que son los que están en la tenebra de los y las morenas, y de la “mano que mece la cuna”.
Se trata de Arturo Maximiliano García, JJ Jiménez, Ángel Balderas Puga, Paloma Arce Islas y Rosa María Córdova.
Empezamos con Maximiliano, quien dice en voz alta que la decisión vendrá de la Ciudad de México –mago– y pregona eso porque sabe que no tiene ninguna posibilidad con Morena en la entidad.
Maximiliano dice que lo apadrina el canciller Marcelo Ebrard, pero la verdad es que su verdadero patrón es Mauricio Kuri, con quien trabajó en el municipio de Corregidora, y le coordinó su campaña al Senado.
Si es Maximiliano el candidato, tenga por seguro que Morena pierde, y el PAN también, porque el expanista le restaría votos al blanquiazul, y se conjuga con el candidato del Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano, Adolfo Ríos, que le resta votos a Morena, pues le dejarían el camino libre a María “Atlacomulco” Alemán, del PRI, y para que Carlos Rentería, de Redes Sociales Progresistas, incremente su competitividad electoral.
Y obvio, la ruptura en Morena sería definitiva: es seguro que la maestra e histórica luchadora de izquierdas, Rosa María Córdova, sería candidata por el PT, y la militancia morenista se va con ella. Seguro.
Si es JJ Jiménez, que le tira a todo y no le pega a nada, y que dice viene apadrinado por Ricardo Monreal –cosa que dudamos porque le prometió la candidatura a gobernador y vea– el ganón sería el PAN, porque el JJ solo le quitaría algunos votos al PRI.
Igual en este supuesto, la maestra se va al PT de candidata, dejando a la deriva al “candidato” de Morena.
Si el candidato fuera Ángel Balderas Puga, las cosas se medio arreglarían en Morena.
Balderas Puga es acusado de muchas cosas, hasta de infiltrado, pero no de menso; Puga, como se le conoce, es cercano al senador Gilberto Herrera, ya fue candidato del PT a diputado local en pasadas elecciones, y es más fácil que alcance un acuerdo con los y las militantes de Morena en la entidad, que Maximiliano y JJ Jiménez.
Se reduce con él el riesgo de una fractura, pero no se neutraliza la misma, y seguramente las precandidatas, Paloma Arce y Rosa María Córdova, se inconformarían; por eso tendrían que hacer un pacto interno, que francamente lo vemos difícil pero no imposible.
Las que tienen mejor cartel con la militancia morenista son las dos precandidatas: Paloma Arce y Rosa María Córdova.
La primera, diputada local, tiene las cartas credenciales para representar a Morena en los comicios y nunca ha negado su cercanía con el senador Gilberto Herrera; es más, si Gilberto Herrera fuera el candidato a gobernador, seguramente Paloma Arce sería la candidata a la presidencia municipal de Querétaro.
Con ella la competencia sería más cerrada con el PAN, PRI y tal vez Redes Sociales, en ese orden.
En el caso de la maestra Rosa María Córdova, parece que lleva una ligera ventaja, por lo pronto el PT la avala para la candidatura común. Es una militante de izquierda, verdadera morenista, trae con ella un fuerte apoyo de bases no solo de su partido, sino social, incluyendo al magisterio.
Es casi seguro que, si no es la elegida y la precandidatura cae sobre Maximiliano o JJ Jiménez, principalmente, sin salirse de Morena se postularía por el PT, donde se reducirían sus posibilidades de triunfo, pero sería una contendiente muy fuerte, porque la base morenista jalaría con ella.
Así pues, en la elección del candidato o candidata de Morena a la llamada “Joya de la Corona”, la capital queretana, está en gran medida el triunfo o la derrota de Morena y de los demás partidos.
Esto se decide el Día del Amor y la Amistad, el 14 de febrero, y no descarte una sorpresa y que Morena mande a un empresario.
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