Vaya democracia hemos construido. La ideología de los “políticos” locales se limita, pues, al pragmatismo y el oportunismo, a tejer la “tenebra” para seguir en el negocio de la política, con acuerdos con “amigos”, ya sea de un partido de derecha o de izquierda o sin identificación ideológica.
La semana que terminó fue con la renuncia de candidatos, militantes, de diferentes partidos: unos para sumarse a otra opción electoral y otros por falta de convicción o porque midieron sus alcances y vieron que no representan realmente lo que les hicieron creer, se “retiran”.
De la izquierda a la derecha, del centro a la izquierda o a la derecha, a donde convenga se mueven los políticos aldeanos de Querétaro.
Así Adolfo Ríos, el candidato de Morena en la pasada elección a presidente municipal de Querétaro, que casi gana, y digo casi porque no ganó; se cotizó creyendo que traía los votos con él en esta elección. Nada más falso: Adolfo Ríos ya no era opción, a pesar de ir con dos partidos, a los que dejó colgados: El PVEM y Movimiento Ciudadano, partidos que parece están destinados a desaparecer en la próxima elección.
En el PRI las cosas no van mejor: renunció Manuel Pozo Cabrera, un priista que se decía era de “toda la vida”, y ya vimos que no, que pueden más las complicidades y los intereses que la convicción, y se fue al PAN.
Pero no fue el único ni va a ser el último priista que renunciará: de manera callada se han salido ya muchos militantes tricolores como Leticia Mercado, Pedro Morales y otros operadores de toda la vida, que ven cómo su partido es controlado a mando a distancia.
Es más, le adelanto que la próxima semana otro racimo de priistas caerá del tricolor para sumarse a otra opción política, que no son ni Morena ni el PAN.
Otro partido que se desmorona y perderá su registro es el PES, su militancia se sumó a Redes Sociales Progresistas.
Otro más que se morirá en el intento es Fuerza por México. Muchos militantes, no sus dos dirigencias, sino sus simpatizantes y militantes de calle, se sumarán a otra opción electoral la semana que entra. De hecho, María de Jesús Ibarra deja la precandidatura a la presidencia municipal de Querétaro por Fuerza por México.
Y de Morena igual, en el momento en que den a conocer los nombres de los candidatos locales, principalmente a ediles en Querétaro, Corregidora, El Marqués y San Juan del Río, iniciará el éxodo.
Del PAN basta decir que, calladamente, panistas se suman a otras opciones, que no salen del clóset electoral por temor a la represalia, pero no van a ir con el PAN, no por lo menos con su voto.
En realidad, este escenario de partidos es una tragedia que desvirtúa el sentido de la democracia; sucede por un motivo muy simple: nuestra clase política podrá desgañitarse jurando que tal partido o candidato o candidata “son diferentes” y “representan el cambio”, pero en el fondo se trata de la misma gente que da vueltas en círculos, de bancada en bancada, de gabinete en gabinete, de partido en partido.
Y que por medio de redes de familia, amistad y negocios, se las arregla para mantenerse en el juego: una maquinaria que funciona desde hace decenios y convierte a cada nuevo militante en un recluta acrítico, ladino y lambiscón en tiempo récord.
No son “chapulines” a ciegas: saltan de un grupo de poder a otro para alcanzar a sus parientes, cuates y socios según convenga a sus intereses.
Lo lógico es esperar que Morena o el PAN ganen las elecciones del próximo 6 de junio. Pero sus enormes pifias derivadas de su vulgar ambición y, sobre todo, la obsesión autoritaria por satanizar y criminalizar a sus críticos (sean estos el feminismo, la prensa, la academia, etcétera) elevará a las nubes el costo de lo que se les pide por votar a sus simpatizantes.
Y el costo es que la lucha electoral será entre 4 partidos, no entre 2 o 3 como han querido impulsar desde estos tres partidos: PRI, PAN y Morena, que en el fondo son lo mismo; con matices, pero lo mismo.
Así, hay panistas que quieren ser candidatos de Morena, priistas que son candidatos del PAN, panistas dentro del PRI y Morena, y morenistas que dentro de poco los veremos en otros partidos.
Son los mismos que se quieren quedar con todas las candidaturas, aunque se digan de uno u otro partido.
[Me Lleva el Diablo] Los partidos en Querétaro: no son iguales, pero son lo mismo
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