Llama la atención la gira de agradecimiento que realiza la excandidata de Morena al gobierno estatal, y llama la atención porque sin mediar un mínimo análisis, festeja que la votación de este partido subió considerablemente.
En su gira de agradecimiento en la Sierra Gorda, Celia Maya destacó que pese a no ganar las elecciones, el partido incrementó el número de votos, ya que en 2015 obtuvo el 5% de la votación y en 2021 fue del 25 por ciento.
Aseguró también que estas cifras son una de las mejores obtenidas por Morena en la zona del Bajío, y que colocó a este partido como la segunda fuerza política en el estado.
Es todo un espejismo lo del incremento de la votación de Morena, porque todo indica que el priismo local se está mudando a Morena, partido al que muchos grupos que no son ni de izquierda ni lo fundaron o han militado en ahí, llegaron y se han adueñado de las estructuras.
No hay necesidad de profundizar, basta ver los personajes que fueron protagonistas en la pasada elección, Morena tuvo candidatos de todo tipo, menos candidatos de Morena, de verdaderos militantes de Morena.
Ahora bien, por los resultados, parece que no fue la ciudadanía, la clase media, la que otorgó el voto que deja a Morena como segunda fuerza. No ganó ni una diputación local ni federal, y solo un Ayuntamiento, Arroyo Seco. Entonces, ¿qué hay que festejar?
El voto que logró Morena en la pasada elección vino mayoritariamente de un gran sector del priismo que, molesto con las viejas formas de su dirigencia nacional y local, al mantener un partido que solo fue comparsa del PAN, ha decidido, de manera sigilosa pero efectiva, migrar a Morena; y son esos priistas los que le dieron el voto que incrementa el porcentaje del que habla Celia Maya.
Basta ver que el voto duro del PRI disminuyó más de la mitad respecto a la última elección a la gubernatura, según datos del IEEQ.
El PRI fue desmembrándose; este 2021 captó 14.36% de los votos, mientras que en 2015, pese a perder la gubernatura, logró captar 31.95% de los sufragios para el Congreso local. En el actual proceso no hubo coaliciones, pero el PRI fue en candidatura común con el PVEM en el distrito XV, que perdió. Arroyo Seco, Jalpan de Serra y Pinal de Amoles también fueron candidaturas comunes con el PVEM, y también perdieron.
El 2018 marcó un quiebre para el partido, pues pasó a ser tercera fuerza política –los desplazó Morena en el segundo sitio– con 17.47 por ciento de los votos; ganó dos curules en las urnas y otras dos por representación proporcional.
Este año el Partido Acción Nacional (PAN) logró casi “carro completo”, por lo que los únicos 3 diputados locales que obtiene el PRI serán vía plurinominal.
Para la siguiente elección, si sigue esta proyección, apenas alcanzará su registro.
El PAN tiene un voto duro que es efectivo al salir a votar, todo sea por preservar el empleo en el gobierno –tanto estatal como municipales–; el PRI ha perdido ese voto duro, ese voto duro se identifica, una parte con el PAN, pero la otra gran parte ve en Morena a un partido al que están tomando por asalto.
Porque ya lo explicó un priista de hueso colorado, Marco Antonio León Hernández, respecto a la elección 2021: “El voto del PRI se distribuye de manera importante hacia el PAN no por ser PAN, sino en la figura de Mauricio Kuri. Por el otro lado con Morena, Celia militó en el PRI, igual Chucho Méndez y Arturo Maximiliano antes de ser panista estuvo en el PRI. La historia me ha enseñado que los votos no son jurado”.
Y los priistas llegaron a Morena para quedarse; si no, al tiempo.
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